‘En ningún momento me planteé la posibilidad de ir a la NBA’El ribereño Eduardo Hernández-Sonseca, de 26 años, cumple su tercera temporada en el DKV Joventut. Formado en el Real Madrid, equipo con el que debutó en la ACB en 2001, cuenta en su palmarés con una Liga, una Copa del Rey y dos Uleb. Es internacional absoluto.
¿Qué tal te va por Badalona?
Muy bien, estoy contento. Badalona es una ciudad pequeña, con mar, en la que se vive muy bien. Y la gente entiende de baloncesto.
¿Ya sabes catalán? Hablo palabras sueltas, pero no es difícil entenderlo.
¿Qué retos te marcas esta temporada?
Dar un pasito más y ayudar a este equipo a repetir el éxito de hace dos años, cuando ganamos la Copa del Rey y la ULEB. Nuestro objetivo es mantenernos vivos en todas las competiciones y luchar por estar lo más arriba posible.
Eres uno de los más veteranos del equipo y estrenas la capitanía de los jugadores nacionales…
Con 26 años, soy el jugador que lleva más tiempo en el equipo. Mi labor como capitán es guiar y ayudar a la gente nueva a integrarse.
La afición de la ‘Penya’ te ha acogido muy bien a pesar de que llegaste de su eterno rival: el Real Madrid…
Me siento muy querido. Cuando salimos del pabellón siempre hay gente esperando para que firmemos autógrafos o nos hagamos fotos. Es una afición que siente mucho los colores: en Badalona casi todos los coches llevan una pegatina del Joventut y los jugadores somos ídolos para los niños pequeños.
¿Cómo afronta el DKV Joventut la temporada sin Ricky Rubio?
Es una pérdida importante para nosotros, porque es un gran jugador, pero lo hemos suplido con buenos fichajes, como Fernández, Valters o Antonio Bueno. Es el aspecto mediático no es lo mismo, pero tenemos que aprender a vivir sin él, como sucedió como Rudy Fernández.
¿Te ves mucho tiempo en Badalona?
De momento, tengo contrato hasta junio de 2010. Me gustaría seguir porque estoy muy a gusto aquí, ya tengo mi grupo de amigos, me gusta cómo trabaja el equipo, la afición, la ciudad…
¿Viviste con cierta ‘envidia’ la victoria de la selección española en el Eurobasket de Polonia?Está claro que todo el mundo puede tener opciones y me habría encantado estar allí, pero con el juego interior que tiene España es muy difícil hacerse un sitio. Es una selección muy cerrada, formada por jugadores que llevan mucho tiempo jugando juntos y se conocen perfectamente.
Estuviste a un paso de ir al Mundial de Japón en 2006…
Era un paso de gigante y no lo supe dar.
¿Qué recuerdos guardas de tu etapa en el Real Madrid?
Tengo buenos y malos recuerdos, pero es una etapa que guardo con cariño, me lo pasé muy bien. Todavía mantengo relación con gente con la que coincidí en el Madrid.
¿Cuál fue tu mejor momento?
Mi primer año con Sergio Scariolo. Me acuerdo del día que debuté y de los compañeros que tenía: Alberto Herreros, Alberto Angulo, Djorjevic… Las dos temporadas siguientes tuve un poco de mala suerte y no participé todo lo que quería: me lesioné el brazo y estuve casi ocho meses fuera. Mi último año en el Madrid fue muy bueno, ganamos dos títulos.
A pesar de tu juventud tienes un palmarés muy amplio.
Una Liga, una Copa del Rey y dos ULEB. Tengo más cariño a los títulos que gané con el Joventut hace dos temporadas porque mi participación fue mayor y jugué bastante bien.
Eres, junto con Jerome Moiso, el único jugador que ha ganado dos veces la ULEB.
Es una competición complicada. Te pegas unas palizas de viaje tremendas. Lo mismo vas a jugar a Kazan, con un frío que hasta los pingüinos van abrigados, que a Perm (Siberia), donde nos alojamos en un hotel que estaba sellado con plástico, porque la mitad estaba en obras, y estaba nevando y a no sé cuantos grados bajo cero.
¿Cómo fueron tus inicios en el baloncesto?
Estudié en el colegio Sagrada Familia y siempre he hecho deporte. Jugaba a tenis, con Luis Vaquero, en el polideportivo de Aranjuez, pero con 11 años le dije a mi padre que estaba hasta las narices y quería cambiar. Me llevó a hacer unas pruebas para el Real Madrid de baloncesto. Yo no había jugado en mi vida a baloncesto y me tiré dos horas corriendo para arriba y para abajo, no lancé a canasta ni una vez.
Pero te cogieron.
Sí. Empecé en el Madrid con 11 años. No tenía ni idea de jugar y me pasaba todos los entrenamientos en la banda, corriendo, botando, aprendiendo… sólo sabía coger el balón. Aquel año, mis estadísticas de toda la temporada fueron iguales que las de un jugador en un partido. Creo que sólo cogí siete u ocho rebotes en toda la liga. Luego, en categoría infantil y cadete, empecé a jugar mejor y fui a la selección. Medía dos metros y pico.
¿Cómo ibas a entrenar todos los días desde Aranjuez?
En autobús. Tardaba cuarenta y cinco minutos en llegar a Madrid y otra media hora o así hasta el pabellón. Había días que me tiraba tres horas de viaje entre la ida y la vuelta. A los catorce años me becaron y me fui con mis padres a vivir a Madrid.
Tu progresión fue muy rápida. Hace varias temporadas se rumoreaba que podías ir a la NBA.
Eso fue cosa de la prensa. En ningún momento, ni el Madrid ni mi agente ni yo hablamos del tema NBA. Era el boom de Gasol y los medios planteaban la posibilidad de que yo diera el salto, pero ni había el tirón que hay ahora por los españoles ni yo estaba preparado para jugar en la NBA. Si hubiera ido habría sido un fiasco seguro. Ni siquiera me presenté al draft, era una opción inviable.
El baloncesto de Aranjuez ha dado muy buenos jugadores últimamente: Quique Bárcenas, Carlos Suárez, tú… ¿Cómo es vuestra relación?
Muy buena. Conozco a Carlos desde que somos pequeños, nuestros padres son amigos. Y con Quique tengo familia en común. Los deportistas de Aranjuez nos llevamos bien, nos vemos poco porque estamos cada uno en un lado, pero siempre que podemos colaboramos con las instituciones deportivas ribereñas, en campus, entregas de trofeos…

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